Guernica: lo que revelan los documentos recibidos
Los archivos de Fernando Valera documentan una reivindicación republicana en 1969 y la transmisión, en 1974, de una respuesta del MoMA que atribuye el cuadro a la sucesión de Picasso. La lectura corrige una primera pista, precisa las gestiones mexicanas y señala la próxima carta que debemos encontrar.
En la entrega anterior anunciábamos las referencias comunicadas por Pilar Benito, del servicio a los investigadores de la Fundación Universitaria Española de Madrid. Aquel artículo terminaba ante una tarea concreta: obtener las reproducciones y leerlas. El 10 de septiembre de 2026 recibimos los documentos. Ahora podemos sustituir varias preguntas generales por cartas fechadas, remitentes identificados y afirmaciones cuyo vocabulario merece ser examinado palabra por palabra.1
La solicitud se había concentrado en tres conjuntos: las cartas de mayo-junio de 1971 entre Fernando Valera y Juan de Pablo; la documentación del MoMA de enero-febrero de 1974; y la carta de Arnaldo Orfila a Emilio O. Rabasa del 27 de noviembre de 1973. El envío permite estudiar también la intervención de Valera ante Le Soir en noviembre de 1969. Son dieciocho imágenes: cartas, copias, un borrador corregido, una traducción y recortes de prensa. Varias imágenes pertenecen al mismo documento; otra reúne piezas distintas.
Esta entrega de la investigación parte de su lectura. Hay una expectativa que debemos corregir, una reivindicación patrimonial que ya podemos citar y una respuesta del museo que introduce una afirmación precisa sobre la propiedad de Guernica.
Mayo-junio de 1971: una primera corrección
Habíamos dado prioridad a FV/24-1 por su proximidad con la declaración de Picasso del 14 de abril de 1971, en la que destinaba Guernica y sus estudios al Gobierno de la República española. Queríamos averiguar si Valera conocía ese documento, poseía una copia o comentaba su alcance.
Las cuatro cartas recibidas bajo esa signatura tratan de la destrucción de Guernica y su difusión pública. Juan de Pablo escribe a Valera los días 18, 20 y 30 de mayo de 1971 sobre un artículo y unas entrevistas para la televisión italiana. Valera responde el 12 de junio: agradece la intervención y anuncia la circulación del texto entre interlocutores vascos, el delegado Ojanguren y la publicación República.2
En nuestro artículo anterior extendimos a estas cartas la indicación general de que las referencias comunicadas concernían a la situación legal del cuadro. Su contenido obliga a corregir esa atribución. Las piezas recibidas documentan la actividad de Valera alrededor de la memoria del bombardeo. La declaración de Picasso del 14 de abril queda fuera de lo que estas cuatro cartas permiten establecer.
La corrección tiene un alcance delimitado: concierne a los documentos examinados. La correspondencia de julio de 1969 señalada bajo la misma signatura y los textos de las entrevistas anunciados como anexos todavía quedan por consultar. La pregunta sobre el conocimiento de la declaración por Valera continúa abierta; la pista más precisa se desplaza ahora hacia 1974.
Noviembre de 1969: Valera reivindica el patrimonio republicano
El 15 de noviembre de 1969, Fernando Valera escribe al director de Le Soir, en Bruselas. El periódico había publicado la víspera un artículo de Marcel Defosse sobre la negativa de Picasso a que Guernica fuera expuesto en Madrid. Entre sus afirmaciones figuraba una supuesta disolución voluntaria del Gobierno republicano en el exilio.3
Valera responde desde la continuidad institucional de la República. Recuerda la existencia del Gobierno, sus representantes y sus relaciones diplomáticas. La cuestión del cuadro aparece así unida a otra de mayor alcance: quién puede hablar por la República y defender su patrimonio cuando el territorio español está bajo la dictadura totalitaria de Franco.
En el último desarrollo de la carta, Valera afirma que el Gobierno legítimo en el exilio nunca ha podido recuperar la administración de la mayor parte de las «valeurs appartenant à la République», los bienes pertenecientes a la República, y menciona expresamente Guernica entre ellos. A continuación escribe, en traducción del francés:
«Si el Gobierno republicano poseyera esta obra, no estaría expuesta hoy en Nueva York, sino en el Museo Nacional de México, y los beneficios de su exposición pública irían a los aproximadamente dos mil grandes mutilados del Ejército republicano que soportan dignamente su miseria en el exilio […]».
El párrafo reúne tres elementos: pertenencia republicana, administración todavía inaccesible y destino de los ingresos de una exposición. El condicional «si poseyera» debe leerse junto a la afirmación sobre los bienes pertenecientes a la República. En ese contexto expresa la distancia entre una titularidad reivindicada y la capacidad efectiva de disponer de la obra.
Podemos contestar ya una de nuestras preguntas anteriores: hay una actuación de Valera que vincula expresamente Guernica con el patrimonio republicano. Para establecer el fundamento de esa reivindicación habrá que acudir a los actos de adquisición, entrega, depósito y disposición. La carta de 1969 fija la posición de quien la escribe.
También conserva una dimensión material que las historias del cuadro suelen dejar en segundo plano. Valera imagina el rendimiento de su exposición destinado a hombres mutilados que sobreviven en el exilio. La República comparece en esas líneas con un patrimonio reclamado y con personas concretas a las que atender. La celebridad internacional de la obra podría convertirse en ayuda para quienes siguen resistiendo a la dictadura desde el exilio.
El expediente contiene la copia de la carta, un borrador corregido y el rectificativo publicado por Le Soir el 20 de noviembre de 1969. Este último recoge la rectificación sobre la existencia del Gobierno republicano y otras precisiones de Valera. Tenemos, por tanto, una intervención y una consecuencia pública comprobable.4
La condición republicana aparece también en 1969
Otro documento recibido es un recorte francés cuyo ejemplar carece de fecha visible. Hemos identificado su correspondencia con el artículo de Le Monde del 14 de noviembre de 1969, «Une démarche de Picasso à New-York. “Guernica” ne reviendra en Espagne qu’avec la République». El texto atribuye a Roland Dumas la confirmación de que la obra debía entregarse al Gobierno de la República española cuando la República fuera restaurada en España.5
El recorte permite además un cotejo con otra fuente: la versión inglesa de la carta de Dumas a William S. Lieberman del 12 de noviembre de 1969, conservada en los archivos del MoMA y reproducida en Repensar Guernica, del Museo Reina Sofía. El facsímil formula esa condición y solicita una confirmación del museo. Este documento se ha consultado por separado del envío de la FUE.6
La presencia del recorte en el fondo Valera añade una pieza a la historia de la circulación de esa posición. Para fechar su lectura personal por Valera haría falta una indicación adicional. Lo que sí queda establecido es que la formulación republicana ya circulaba públicamente en noviembre de 1969.
Noviembre de 1973: México pregunta por el propietario
La carta de Arnaldo Orfila Reynal a Emilio O. Rabasa, del 27 de noviembre de 1973, concreta el origen de la consulta mexicana conservada en este lote. Orfila escribe como director general de Siglo XXI. Explica que Enrique Martín Moreno, vicepresidente del consejo de administración de la editorial, prepara una investigación sobre la historia de Guernica destinada a un pequeño volumen.7
Queda por aclarar la situación legal de la pintura. Orfila pide al secretario de Relaciones Exteriores de México que, mediante los canales diplomáticos en Nueva York, obtenga una declaración del MoMA. Dos preguntas estructuran la solicitud: desde cuándo se encuentra el cuadro en el museo y quién es su propietario legítimo. La segunda concluye con una precisión reveladora: «si es que lo hay».
La carta permite identificar el propósito expreso de esa gestión: conseguir información escrita para una investigación editorial. La relación con el interés del Gobierno republicano se hace explícita en la correspondencia posterior de Martín Moreno. Leer ambas etapas conserva la función de cada interlocutor dentro del recorrido.
La respuesta consular del 25 de enero de 1974 permite reconstruir los pasos intermedios. Las instrucciones mexicanas habían sido fechadas el 4 de diciembre de 1973. Enrique Noguera V. se dirigió al museo y, ante la falta de contestación, lo recordó el 3 de enero. La respuesta del MoMA, fechada el 23, fue recibida y transmitida por el consulado el día 25.8
23 de enero de 1974: el MoMA atribuye la propiedad
La carta del museo está fechada el 23 de enero de 1974. La firma Judith C. Di Meo, asistente del director del departamento de pintura y escultura, en respuesta a Enrique Noguera V. Escribe en nombre de William Rubin, que se encuentra en el extranjero.9
El párrafo central dice:
«Guernica and some 60 studies and postscripts have been on extended loan from the artist to the Museum since 1939. During Picasso’s lifetime they were his property; they are now the property of the artist’s estate».
En traducción:
«Guernica y unos sesenta estudios y “postscripts” se encuentran en el museo desde 1939 en régimen de préstamo prolongado del artista. Durante la vida de Picasso eran de su propiedad; ahora son propiedad de la sucesión del artista».
La atribución de propiedad es explícita. El MoMA presenta a Picasso como propietario durante su vida y atribuye después las obras a su sucesión. Es la respuesta escrita que el circuito mexicano había solicitado.
Esta afirmación merece una atención equivalente a la que hemos prestado a la carta de Aub de 1937 o a la reivindicación de Valera de 1969. El museo custodia la obra y comunica a un consulado a quién la atribuye. Conviene ahora identificar los documentos que sustentaban esa respuesta: contratos de préstamo, instrucciones de Picasso y antecedentes patrimoniales. La carta de Di Meo enuncia la propiedad y describe el préstamo; el examen de sus fundamentos es la tarea que abre su lectura.
El contraste permite formular una pregunta concreta: ¿cómo articulaba el MoMA la propiedad atribuida a la sucesión con las disposiciones de Picasso sobre el destino republicano de la obra? La respuesta requiere distinguir al propietario que el museo reconoce, al destinatario designado y las condiciones de la entrega. Son cuestiones relacionadas, con efectos distintos. Nuestro expediente debe reconstruir esa relación documental.
El inglés, la traducción y los términos de la respuesta
El envío incluye una traducción española de la carta. Su comparación con el texto inglés aporta tres precisiones necesarias para citarla correctamente.10
| Punto | Texto inglés | Traducción adjunta | Lectura que retenemos |
|---|---|---|---|
| Fecha | 23 de enero de 1974 | 21 de enero de 1974 | El 23, confirmado también por la carta consular. |
| Propiedad tras la muerte | «the artist’s estate» | «la fortuna del artista» | La sucesión del artista, con su sentido patrimonial específico. |
| Duración | «extended loan» | «préstamo indefinido» | Préstamo prolongado; la fórmula inglesa, por sí sola, deja por precisar su duración contractual. |
La traducción agrega además una conjetura sobre posibles cartas o manuscritos para explicar «postscripts». Ese comentario pertenece al traductor, cuya identidad desconocemos. El original permite comprobar qué afirma el museo y qué añadió quien trasladó su respuesta al español.
Estas diferencias importan porque el expediente llega acompañado de interpretaciones sucesivas. El museo escribe; otra persona traduce; Martín Moreno comenta; Valera recibe una carta de transmisión. Reconstruir el recorrido exige conservar esas voces y sus diferencias.
Febrero de 1974: Martín Moreno escribe a Valera
El 25 de febrero de 1974, Enrique Martín Moreno dirige a Fernando Valera una carta marcada «PARTICULAR». Le anuncia el envío de las fotocopias del oficio consular y de la respuesta del MoMA, junto con la traducción española. Las reproducciones correspondientes forman parte del conjunto recibido.11
Su valoración contiene un matiz que merece conservarse:
«La respuesta es un poco ambigua, pero da a entender que el cuadro pertenece a los herederos de Picasso y que el depósito es indefinido».
Martín Moreno califica la respuesta de ambigua y habla de «herederos». El museo había afirmado la propiedad de la «sucesión». La diferencia plantea una cuestión de lectura: averiguar qué consideraba ambiguo el corresponsal, si la titularidad, la duración del depósito o la posibilidad de trasladar la obra. La frase siguiente aproxima su preocupación al proyecto mexicano:
«No sé si ha llegado el momento de poderse dirigir por escrito a los herederos o a los albaceas o a los abogados de ambos, diciendo del interés que el Gobierno de la República tiene en prestar dicho cuadro al Museo de Arte Moderno de México, conservando su “status” actual».
Aquí aparece el interés del Gobierno de la República mencionado expresamente ante Valera. Martín Moreno propone dirigirse a los herederos, a los albaceas o a sus abogados para avanzar en el asunto. La formulación conserva un proyecto de préstamo a México y la intención de mantener el estatuto existente. Las gestiones efectivamente realizadas después deberán buscarse en las cartas siguientes.
La documentación permite precisar lo que antes llamábamos genéricamente «correspondencia con el MoMA». La respuesta del museo está dirigida al consulado mexicano; Martín Moreno la incorpora a su correspondencia con Valera. Se hace visible un circuito que enlaza una editorial, la diplomacia mexicana, el museo y el dirigente republicano.
Entre la carta de Valera de 1969 y esta de 1974 reaparece México como posible lugar de exposición. La primera menciona el «Museo Nacional»; la segunda, el Museo de Arte Moderno. La recurrencia del destino mexicano constituye un dato. Para reconstruir la continuidad de las gestiones entre ambas fechas necesitaremos las piezas intermedias.
La próxima pieza tiene fecha: 15 de enero de 1974
La carta de Martín Moreno comienza con una frase que modifica el orden de nuestras próximas búsquedas:
«Hasta hoy no me pude dar el gusto de contestar la suya del pasado 15 de enero relacionada con el asunto de Guernica».
Valera había escrito a Martín Moreno el 15 de enero de 1974. Conocemos la existencia de esa carta por la respuesta que la menciona, pero su texto queda por localizar. Es anterior a la contestación del museo del día 23. Su lectura podría precisar qué pedía Valera cuando la consulta mexicana estaba en curso: información sobre la propiedad, gestiones para la exposición, antecedentes documentales o una combinación de estos asuntos.
La nueva prioridad nace, por tanto, de una referencia interna. Una carta recibida señala otra carta. La misma lectura invita a buscar la respuesta que Valera pudo dar después del 25 de febrero y cualquier actuación posterior ante Dumas, la sucesión o el museo.
Para la investigación, las dos piezas cumplen funciones distintas: la del 15 de enero permitiría conocer la iniciativa de Valera; una respuesta posterior permitiría examinar su reacción a la posición transmitida por el MoMA.
Qué cambia respecto al pago de 1937
La lectura de este conjunto devuelve espesor histórico a la reivindicación republicana. Valera actúa en 1969 y mantiene un intercambio sobre Guernica en 1974. El cuadro aparece en una disputa pública sobre la continuidad del Gobierno y en un proyecto de exposición en México.
También debemos ajustar el razonamiento de nuestra entrega anterior. La persistencia de una discusión sobre la propiedad demuestra que había una cuestión activa entre los interlocutores. La existencia de la controversia, por sí sola, no resuelve la validez de la adquisición de 1937. Un derecho puede ser reclamado durante décadas, especialmente cuando su titular reivindicado se encuentra en el exilio y carece de la posesión material del bien. La atribución formulada por el museo exige a su vez examinar sus antecedentes.
La carta de Max Aub a Luis Araquistáin del 28 de mayo de 1937 sigue siendo el punto de partida del pago: documenta el cheque de 150.000 francos y la obtención de un recibo firmado por Picasso.12 La nueva documentación aporta posiciones y actuaciones posteriores. La pista bancaria conserva su función: buscar, si se han conservado, los registros del débito, del cobro y del abono, y relacionarlos con las condiciones documentadas de la entrega.
Podemos formular el estado actual mediante tres preguntas distintas:
| Pregunta | Lo que aportan las piezas recibidas |
|---|---|
| ¿Valera vinculaba Guernica con el patrimonio republicano? | Sí: lo incluye entre los bienes pertenecientes a la República en noviembre de 1969. |
| ¿Qué propietario declara reconocer el MoMA en enero de 1974? | Picasso durante su vida y, después, su sucesión. |
| ¿Qué conocía Valera de la declaración del 14 de abril de 1971? | La prueba de su conocimiento concreto sigue por localizar; la correspondencia de enero-febrero de 1974 abre una búsqueda más precisa. |
El nuevo correo y las búsquedas que siguen
Tras el examen de los documentos, hemos enviado un nuevo correo a Pilar Benito para agradecer las reproducciones y solicitar información sobre la carta de Valera del 15 de enero de 1974, una posible respuesta posterior a Martín Moreno y otras referencias ya localizadas sobre el destino del cuadro.13
El correo solicita también continuar con las piezas anunciadas anteriormente: FV/31-7, carta de Victoria Kent a Valera del 12 de diciembre de 1969, y EH/2-22 y EH/7-64, carta de Emilio Herrera a Picasso de agosto de 1960 y su borrador. Son documentos identificados, cuyo contenido examinaremos cuando recibamos las reproducciones. La solicitud de entrevista de 1950, FV/10-16, permanece entre las referencias señaladas; su relación precisa con Guernica también queda pendiente de lectura.
Hemos señalado asimismo un detalle material: el envío anunciado comprendía diecinueve imágenes y el archivo recibido contiene dieciocho. La consulta busca aclarar si quedó una reproducción pendiente o si hubo una diferencia en el recuento. Ese desajuste no permite identificar la carta del 15 de enero como la supuesta imagen faltante. Son dos cuestiones que deben verificarse por separado.
El oficio mexicano abre otra vía. Lleva el número 0122, la referencia Expdte 73-32/821.3 y remite a la comunicación A-731 del 4 de diciembre de 1973. Esas referencias de época permitirán orientar una consulta en los archivos diplomáticos mexicanos. En el MoMA, las cartas de Noguera del 11 de diciembre de 1973 y de Di Meo del 23 de enero de 1974 ofrecen otros puntos de entrada. Estas búsquedas quedan por emprender.
El recorrido de esta entrega puede seguirse documento a documento: referencias comunicadas, reproducciones solicitadas, piezas recibidas, afirmaciones cotejadas y nuevas cartas identificadas. Agradecemos a Pilar Benito y a la Fundación Universitaria Española la ayuda que ha permitido dar este paso.
La República aparece en las cartas defendiendo su continuidad, reivindicando su patrimonio y buscando un destino mexicano para Guernica. El museo responde con una atribución a la sucesión de Picasso. La tarea siguiente es reconstruir qué documentos sostenían esas posiciones y cómo las confrontaron sus protagonistas. La carta de Valera del 15 de enero de 1974 puede abrir el próximo tramo.
Fuentes y notas
Las citas de los documentos de la FUE se han cotejado con las reproducciones recibidas. Las traducciones del francés y del inglés son nuestras, salvo cuando se comenta expresamente la traducción española incluida en el expediente. Los números de imagen identifican los archivos digitales del envío; no se presentan como una foliación archivística certificada.